Francisco Hernando Manso


Es maestro y pedagogo y licenciado en historia y director de teatro aficionado y arreglador de problemas ajenos, y "profe" queridísimo de la Universidad de la Experiencia … Y es miembro del “Grupo Escuela” de Renovación Pedagógica donde comparte sus saberes y amores por la lectura, por el cuento, por la poesía con otros compañeros. Y participó activamente, con dicho grupo, en la redacción de “La Poesía en la Escuela” con estrategias para ayudar a los compañeros y padres a trabajar la poesía. Y le apasiona bucear en la Historia de Segovia tanto como contarla en octosílabos, Y escribirles sonetos a los amigos que se jubilan, aunque a veces haya que añadirle o quitarle una sílaba a algunos de sus versos...

Es, sobre todo, buena gente y ama la escuela. 

(Y tan modesto que le ha tocado a un amigo realizar esta pequeña reseña)


MARIA DEL SALTO

Alfonso “El Sabio” narró” / en una de sus Cantigas
un milagro que en Segovia / se recuerda todavía.

En nuestra noble ciudad / hace tiempo que vivía
una distinguida joven / de nombre Esther y judía.

No amaba su religión / otro gran amor tenía
y abrazar el cristianismo / la notaban que quería

Mas, en su casa enterados / y en su comunidad
a la conversa judía / querían hacer renegar.

Con razones no pudieron / su fe hacerla doblegar
y acordaron acusarla / de adulterio, sin piedad
-de yacer con un casado / sin ella casada estar-
y por castigo acordaron / la debían arrojar
desde las peñas grajeras / para bien se despeñar.

Mucha gente allí acudió / para el hecho presenciar
más ninguno imaginó / lo que había de pasar:

Esther miró a lo lejos, / a la antigua catedral,
donde se hallaba la Virgen / en la puerta principal
y rogó que la ayudase / en ese trance fatal.

No más que la arrojaron, / antes de al suelo llegar,
acudió la virgencita / y en su manto celestial
en el suelo la dejó / con una gran liviandad.
Todos vieron el milagro, / nadie lo pudo negar.

Se nombró a la Fuencisla / Patrona de la ciudad
y se le hizo una ermita / donde acudir a rezar,
para que siempre a Segovia / librase de todo mal.

La judía, desde entonces / tornó su nombre en María;
y en recuerdo de aquel salto / los segovianos la llaman:
                            -María del Salto-
Francisco Hernando Manso

ROMANCE A LA CATEDRAL DE SEGOVIA

Contaros quiero señores
una historia original,
cómo nació en Segovia
su espléndida Catedral
“dama de las catedrales,
orgullo de la ciudad”.

Allá por el siglo doce
en Segovia había ya,
ubicada ante el Alcázar,
una antigua Catedral
que con el séptimo Alfonso
se comenzó a edificar;
de nombre Sta María,
románica y singular,
a la cual los segovianos
solían se encomendar


Siglo dieciséis llegado,
años veinte al despuntar,
Comuneros castellanos
se negaron a entregar
al Rey Carlos los impuestos
para hacerse coronar.
Juan Padilla, en Toledo
no paraba de instigar,
Maldonado en Salamanca
tampoco quedaba atrás,
y el segoviano Juan Bravo
también les iba a la par,
Eran jefes comuneros,
no se querían subyugar
ante flamencos llegados
con el Rey a gobernar.
Así comenzó una guerra,
guerra de armas tomar.

Realistas y comuneros
empiezan a guerrear,
toman unos el Alcázar
los otros la Catedral
y hacen desde las torres
sus pendones ondear.
Además de los insultos,
espadas hacen brillar,
y al tronar de los cañones
flechas vienen, flechas van.
Asaltos con gran denuedo
cada día abundan más,
queman, rompen y saquean,
no contentos con matar.

Acaba, por fin, la guerra
cuando logran apresar
a los jefes Comuneros
en campos de Villalar
ya que perdieron la guerra
ante el ejército Real;
y en el patíbulo un verdugo
sus cabezas hizo rodar
El Rey mandó otro tanto
con quien osó protestar.

Roto quedó el Alcázar,
aún peor la Catedral,
pues además de sus muros
maltrataron el lugar,
ya que el recinto sagrado
no quisieron respetar
y sirvió de fortaleza
en lugar de para orar

El Cabildo, muy prudente,
se apresuró en trasladar
a la Iglesia San Andrés
los iconos sin quemar,
y al Convento Santa Clara,
muy cercano a este lugar,
marcharon los feligreses
a rezar y a comulgar.

Enseguida Carlos quinto
presto hizo distanciar
la Catedral del Alcázar,
ya para siempre jamás.
Y ordenó se construyese
en el concreto lugar
donde estaba el Convento
una nueva catedral,
prometiendo dar dinero
de la suya arca real

Como el dinero no llega,
el Cabildo inquieto está
y junto con el Obispo
se deciden a encargar
al arquitecto Hontañón
las trazas de edificar,
confían en los segovianos,
saben que ayudarán
mientras respondan sus fuerzas
y en su bolsa haya un real.

Y en el año veinticinco,
del siglo que en curso está,
ponen la primera piedra
y empiezan a levantar
los muros y las paredes
en los que poder incrustar
vidrieras y rosetones
para que luz pueda entrar,
y se trazan grandes arcos,
arcos de tipo ojival,
que permitan con firmeza
las bóvedas aguantar

Y ponen los arbotantes
para bien acomodar
los abundantes pináculos
que parecen desafiar
a la luna y las estrellas
que no cesan de mirar.
Y diseñaron dos torres,
hacen una nada más
pues por falta de dinero
se queda sin hermanar.

Y por dentro las capillas
se empiezan a completar

Comienza a faltar dinero
y las fuerzas a mermar
y han de pasar muchos años
para verla terminar

Esta es la historia señores
de la nueva Catedral
que por luchas fratricidas
se la cambió de lugar,
y si ustedes no lo creen,
cosa que puede pasar,
adéntrense en su interior
y allí podrán admirar
el claustro de la “Vieja”
que puede testimoniar
que es verdad lo que digo
pues es obra de Juan Guas.
Francisco Hernando Manso 

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