Carlos Reviejo


Nació en El Tiemblo (Ávila). Cursó estudios de de Peritaje en Béjar y Madrid, y, en esta última ciudad, siguiendo su verdadera vocación, los de Magisterio. 

Su contacto con el mundo infantil le inclinó, desde muy pronto, a escribir para los niños, aunque sin dejar la poesía para adultos. En este campo tiene tres poemarios editados: Desde aquí dentro, Como el aire que respiro y Evocación de la inocencia.

Entre los dedicados a la poesía infantil cabe destacar: Dragonalia, La canción del grillo, El sapo y la luna!, Abezoo y Abecedario de arte. Un paseo por el Thyssen.

Algunos de sus libros han recibido premios y menciones, como el Mirlo Blanco y Libro del año del Banco de Caracas (ambos por Dragonalia), Primer Premio al Libro Mejor editado en año 1997, por la antología poética para niños Canto y cuento . En el año 2005, el libro, de cuyo texto es autor, Don Quijote en pictogramas, obtuvo la Mención de Honor de la Feria internacional de Bolonia. Algunas de sus obras han sido traducidas, además de a las lenguas nacionales, al portugués, coreano, árabe, checo, alemán, italiano...


Silencio penitente

¿Quién soy?, brota mi grito a borbotones.
Choca mi voz contra la losa,
corazón insensible de granito,
y un eco adormecido es la respuesta.

Camino solo en medio de la gente.
Detrás, igual que un coro, van mis dudas,
cortejo que acompaña a mi silencio,
que encuentra en el rumor la soledad.

Voy como un loco triste por las calles,
con el alma encendida como un cirio,
buscándome a mí mismo entre las voces.

Desnudo, árbol herido del otoño,
llevo pesada cruz a mis espaldas
y el insonoro grito de mi voz.
Carlos Reviejo
Plegaria del alma impaciente

Tu emboscado, Señor, dulce querube,
cupido celestial, su dardo lanza,
y en vuelo sideral a mi alma alcanza,
esa flecha de amor que hacia ti sube.

Llagado el corazón y hecho de nube,
transido de dolor y de esperanza,
llévame a tu morada sin tardanza,
que me quema este amor que yo te tuve.

No te demores más, no te demores,
que tengo el corazón en pleno vuelo,
y de muerte son ya estos sudores.

Culmina ya estas ansias, este anhelo,
que me abraso de fiebres y de amores
por ser uno contigo allá en tu Cielo.
Carlos Reviejo 
Me anticipas, amor, las primaveras

Cuando todo es naufragio en mi camino,
y no encuentro salida a mis quimeras,
voy buscándote, amor, igual que un ciego,
tanteando los bordes de mi abismo.

Y sé que estás allí, donde te busco,
que me brindas tus brazos siempre abiertos,
y, uno a uno, diluyes mis fracasos
y haces brillar la estrella de mi norte.

Que eres ungüento, sé, para mi herida,
y que encuentro el calor en tu regazo
y el aliento para seguir soñando.

Me anticipas, amor, las primaveras,
y, de entre mis cenizas, tú consigues
que renazcan con más fuerza mis alas.
Carlos Reviejo 
Cántico carnal
A Juan de Yepes, ángel fieramente humano
Amor, fue Amor, más que divino humano,
el que prendió la llama de tus versos
y te llevó del bosque hasta el otero
buscando la presencia del amado.

Amor, carnal Amor, y Amor sin freno,
que de tanta pasión te dejó el alma
convertida en crisol y ardiente llama,
y así tu corazón se te hizo fuego.

Amor, alado Amor, etéreo Amor,
que en pleno corazón, como ángel ciego,
vertió certera flecha su veneno
y enfermo para siempre te dejó.

Amor, al fin y al cabo. Fuego Amor,
que aunque brotó del alma, al quemarte,
el fuego de su llama se hizo carne
y en llama de amor vivo se trocó.
Carlos Reviejo 

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